Un Giro Tecnológico como Registro para la Historia

Por su naturaleza tecnológica el cinematógrafo genera un registro, su objetivo es dar soporte a la imagen y proyectarla mediante la misma sucesión de imágenes, el resultado es la impresión de movimiento. Las imágenes registradas proyectan ideas, realidades y ficciones, todas pueden ser fuentes, ser seleccionadas y ordenadas para interpretar Historia. 

 

Todos los inventos tienen aceptación y rechazo. Después de ser presentado el cinematógrafo tuvo un proceso de aceptación e incorporación social. En el caso del cinematógrafo nadie sospechó la importancia, magnitud y trascendencia que tendría en la historia de la humanidad. Es muy probable que la primer persona que tuvo conciencia del gran invento para con la Historia fue Bleslaw Matuszewski (1856-1944), fotógrafo polaco y camarógrafo cinematográfico del Zar Nicolás II, él es considerado como la voz fundacional sobre la idea de implementar un archivo cinematográfico en París, lo anterior lo manifestó en un tratado que publicó en la misma ciudad en el año de 1898, su título: Una nueva fuente para la historia: La creación de un depósito cinematografía histórica. En su propuesta, Matuszewski habla sobre las bondades del cinematógrafo, entre otros usos, él vislumbra la utilidad del cinematógrafo para la educación y lo declara un método agradable para estudiar el pasado. El cinefotógrafo polaco le confiere a las imágenes en movimiento el grado de "fuente privilegiada de pruebas históricas."

 

Entre otros eventos, Boleslaw Matuszewski filmó la coronación de Nicolás II y las bodas de oro de la Reina Victoria de Inglaterra. En una ocasión en 1897, su actividad como cinefotógrafo ayudó a esclarecer un incidente diplomático entre el Zar Nicolás II y el presidente de Francia, Félix Faure. Durante una visita del presidente francés a San Petersburgo, al desembarcar y ante la bandera rusa, se plantearon acusaciones a Faure por parte de Bismark "de no haberse descubierto el sombrero ante la bandera rusa al desembarcar", pero con las filmaciones de Matuszewski "el gobierno francés demostró la falsedad de las acusaciones germánicas." Con lo anterior se hizo uso del registro cinematográfico como prueba de documento con grado de certeza y claridad. La autora Margarita Orellana lo califica como "un ejemplo de la fotografía animada al servicio de la verdad."

 

Un año más tarde la Guerra Hispano - Estadounidense de 1898 además de ser motivo de filmes de ficción, lo fue de registro cinematográfico, de igual manera la Gran Guerra entre 1914 y 1918.